Poco antes del 13 de junio de 1835 fue asesinado el monje jerónimo Antonio Selfa Soler. Ese día era la festividad de su santo, que no pudo celebrar en su comunidad del monasterio de Los Jerónimos. Es desconocida la fecha exacta de su muerte, pero debió ser avanzado mayo o principios de junio de ese año. Pocas semanas antes celebraba en la iglesia de Guadalupe cincuenta misas de alba por el monje Diego Montoya Pacheco, ex prior de Los Jerónimos y ex párroco de Guadalupe , fallecido en este pueblo el mes de febrero anterior. La cofradía de las Ánimas de Guadalupe, a la que pertenecía el difunto, costeó las misas pagándole 150 reales al padre Selfa después de celebrarlas , ya avanzada esa primavera. Por otra parte, cuando el 25 de julio siguiente se decretó la exclaustración de conventos, en el de Los Jerónimos ya no se estaba el asesinado . Era prior del monasterio fray Buenaventura Mira, cuyo trienio prioral inició en 1833 .
El padre Selfa lo asesinó el joven de 27 años Blas Reyes Pascual, nacido en La Ñora en 1808, donde era vecino estaba casado desde los 17 años; era polvorista en la Fábrica de Pólvora del vecino lugar de Javalí Viejo. Decían ser un pacífico lugareño, conocido en la zona y con familiares en Guadalupe, de donde era su madre; en este pueblo vivía una hermana tras casarse en 1842, además de tener aquí más parientes . El fraile también era muy conocido en los pueblos vecinos y tenía bastantes amigos, a los que solía saludar y visitar. Entre ellos estaba Blas Reyes; estuviera o no estuviera en casa, mantenía alguna plática con su mujer, como era costumbre habitual del fraile con más gente. Eso dio lugar a los hechos que provocaron el cruel suceso .
Se divulgó que el fraile se entendía con la mujer de Blas y su trabajo era un tema perverso, mientras él guardaba silencio. Un día abandonó el taller y marchó frenético a su casa, hallando allí al fraile sentado en la puerta, mientras su mujer cosía; contuvo la…