El 25 de febrero de 1810, las tropas francesas en la Guerra de la Independencia (1808-1814) atacaron el arsenal de La Carraca, cerca de Cádiz, donde estaba el penal del mismo nombre en el que había más de un millar de presos, sufriendo unas condiciones carcelarias penosas y gran mortalidad . Entonces estaba allí cumpliendo una condena Pedro Martínez, conocido por “Barpajo” y vecino de Guadalupe, que en 1809 tenía 49 años ; era jornalero, estaba casado y un hijo menor a su cargo, de 8 años de nombre Antonio. La Justicia de Murcia lo envió al penal de La Carraca, sito en el Arsenal naval de Isla de León, después sería el actual San Fernando (Cádiz), un enclave militar con graves calamidades sanitarias . El padrón municipal elaborado de 1809, elaborado en Guadalupe por el alcalde del partido Juan Mateos Moñino y el párroco Juan José Díaz Fernández, el escribiente Joaquín Funes apostilló al registro vecinal de Pedro Martínez, que este “… se encuentra en el penal de la Carraca, donde está seguro…” .
Hermano del anterior era José Martínez, también era “Barpajo”, con 39 años en el mismo padrón vecinal de 1809, donde se anotó que la Justicia de Murcia lo envió al presidio de Manila, en las islas Filipinas, archipiélago que hasta finales del siglo XIX fue posesión española en el océano Pacífico. Tenía tres hijos menores de edad: Miguel, de 17 años, vivía entonces en La Arboleja protegido por la familia Alfocea, cumpliendo un precepto cristiano anual con la parroquia de San Antolín, de Murcia; Felipe, de 15 años; y Antonio, de 13 años. Sería condenado a tan lejano penal para lograr un difícil retorno a Guadalupe, si le llegaba su libertad, provocando su desarraigo familiar.
Estos hermanos serían condenados por delitos penales, que la Justicia de la época castigaba con dureza y ejemplaridad, sobre todo en las personas de humilde condición. Sus padres fueron Miguel Martínez y Antonia Guirado, matrimonio de Guadalupe con más hijos. El mayor era Pedro Martínez Guirao, ahora preso en La Carraca de Cádiz, que se casó el 3…